SOBRE EL AUTOR

Ignacio Barrales
Ignacio es Magíster en Artes con mención en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile (Beca Chile CREA 2022), licenciado en Arte Escénico de la Universidad de Playa Ancha y diplomado en docencia del Instituto Arcos.
En Chile, un completo italiano comprende: vienesa, tomate, palta, mayo. El pan de completo se da por obvio. En el sur mojan el pan. En el norte, al contrario, lo calientan. Mientras más al sur, más mojado. Mientras más al norte, más quemado. Como si la elaboración de dicho deleite para los sentidos culinarios estuviese determinada por su posición geográfica del mapa. No obstante, en Portal Fernández Concha, todos los completos de Chile convergen en un solo pasillo. Ahora bien, el ají es solo para valientes, más aún si se trata de un JB descolorido y abandonado en una esquina sobre el mesón. Perfectamente, podría decirse que su categoría pasa de ser un simple completo a un, por ejemplo, ¿torero? ¿toro? ¿travesti?

- Tomate
En gran medida, la realización escénica bajo la dirección de Claudio Longhi es un acto de valentía, no solo por la puesta del contenido disidente de Lemebel, sino también por el contexto negacionista en el cual estamos, así como su desafiante rendimiento actoral. En principio, el inesperado puente que se genera entre el Chile del ’86 y la Italia del ’24, en un terreno bajo el cual las ultraderechas avanzan con paso confianzudo, las estrategias de ejercitación de la memoria se ven obligadas a una actualización. Ergo, el contenido de Lemebel es visionario, no solo por ser parte del catálogo de historias menores, sino también por las tácticas que utilizó para inyectar memoria en la realidad social chilena. Así, Longhi nos presenta una de las tantas parábolas del deseo por medio de un montaje que recuerda la fuerza del movimiento neorrealista, aunque con distinciones fantasmagóricas de un aquí tan lejano como cercano.
Y, como segundo punto, con una durabilidad de aproximadamente tres horas y un interludio de veinte minutos, dada las características de ejecución escénica que implica la propuesta además de las circunstancias individuales de cada cual –imagino que mucha gente como yo, se pasó de la pega directo al teatro-, es un resultado no menor el hecho de lograr mantener la atención dramática y su liviandad. Prácticamente, la obra aborda la novela de principio a fin con lujo de detalle, lo cual parece ser una tendencia en el teatro actual (si pensamos, por ejemplo, en las adaptaciones de Limpia de Castro o Chilean Electric de Albornoz).
- Palta
La actuación de Lino Guanciale, en este sentido, es sobresaliente. Es cierto que en toda obra teatral el elenco en su conjunto íntegro es esencial, lo cual aplica en el caso, siendo cada actor y actriz indispensables en la ejecución de la puesta y su mecanismo de generación de espacialidades. No obstante, en cada gesto, susurro, mirada, sonrisa coquetona de la Loca-Guanciale, es como si una parte de Lemebel -sin haberlo conocido personalmente-, se escapara hacia afuera sin mediación alguna. Esto me hace pensar en el factor fantasmal de toda escenificación, de sus maniquíes, manteles, vestidos, cajas, armas. El teatro, según Rozik en su libro Las raíces del teatro, tiene sus orígenes no en el ritual dionisiaco, sino en el acto del chamán, es decir, en el arquetipo psicopompo. En tanto mediadores de este mundo y el otro, el elenco se moviliza en tres espacios de acción: 1) entre el público -usando los pasillos entre butacas-, 2) el escenario en cuanto tal y 3) el tras bambalinas/maquinaria. Así, como si de una sistematización del tránsito al más allá se tratase, los actores se paseaban entre nosotros, trayendo al recuerdo caras y voces en un idioma familiar.
- Mayo y ají
Tengo miedo, mucho miedo, cantó alguna vez Sarita Montiel en los teatros madrileños. Sin embargo, cuando esta frase se pronuncia en Lemebel, no es otro más que aquel animal fornido suplicando a su asesino, emborrachado por su sensual movimiento de muleta roja, desangrándose a causa de los estoques penetrados en su cuerpo, a duras penas, bestial piedad. Del mismo modo, cuando lo enuncia la Loca-Guanciale en su italiano lleno de influjos de la jerga-Lemebel, pareciera no solo desangrarse como aquel toro negro de la esquina de su corazón, sino dar cuerpo a una poesía que lleva consigo todo el peso del saber popular. En este sentido, no es de extrañar que el acto de dignidad hacia su persona al rechazar al taxi boy en el cine porno se despliega simultáneamente al momento del atentado contra el Dictador. De este modo, como si fuese una Virgen del Carmen invertida, la Loca-Guanciale esculpe una divinidad a martillazos de parábolas picantes. Más que mal, ella es quien salvó a su Carlos, así como la otra, a su general.
La adaptación teatral de la novela Tengo miedo torero del Piccolo Teatro di Milano se estará presentando en el Teatro Nacional de Chile como programación del Festival Internacional Teatro a Mil 2026 durante este fin de semana… Espero hayan reservado entradas.

Ficha técnica
Texto de Pedro Lemebel | Traducción: M.L. Cortaldo y Giuseppe Mainolfi | Adaptación teatral: Alejando Tantanian | Dirección: Claudio Longhi | Sets: Guia Buzzi | Vestuario: Gianluca Sbicca | Iluminación: Max Mugnai | Diseño visual: Riccardo Frati | Vestuario músicos: Davide Fasulo | Dramaturgia: Lino Guanciale | Asistencia dirección: Giulia Sangiorgio | Elenco: Daniele Cavone Felicioni, Francesco Centorame (Carlos), Michele Dell’Utri, Lino Guanciale (La reina de la esquina), Diana Manea, Mario Pirrello (Augusto Pinochet), Sara Putignano (Lucia Hiriart), Giulia Trivero | Una producción del Piccolo Teatro di Milano – Teatro d’Europa | Promovida por la Embajada de Italia y el Instituto Italiano de Cultura en Santiago | La gira fue posible gracias a la contribución del Ministerio de Cultura de Italia (MiC) y la Ciudad de Milán | Con el apoyo de Eni, socio institucional del Piccolo Teatro | LATAM Airlines como patrocinador de la gira | En colaboración con Consulado General de Chile en Milán e ProChile | Agradecimientos especiales al Teatro Nacional Chileno.
Gestión de prensa: Revista Satch