SOBRE EL AUTOR

Agustín Martínez
Agustín Martínez, estudiante de Periodismo, UNIACC. Pasante de Radio UNIACC.
La dupla de músicos llenó el teatro de Manuel Montt 032 con una propuesta realmente única, que combinó el repertorio personal de cada uno con homenajes a la música medieval de Calenda Maia y a la de grandes compositoras nacionales. Una oda al oficio del trovador que hizo mágica una noche otoñal de Providencia y que aún le falta por recorrer las ciudades de Talca, Concepción, Temuco y Valdivia.
El encuentro partió puntual a las 20:00 hrs., al ritmo e interpretación por parte de los multiinstrumentistas de la percusión de un par de tambores acústicos y las dulces melodías de una pareja de flautas. El ambiente íntimo y cálido de la velada había comenzado, calmando la ansiedad y expectación de un teatro lleno. Acto seguido, los artistas tomaron dos instrumentos de cuerda frotada para, con sus arcos, interpretar una melodía que, por momentos, tomó la forma de “Sueño de Abril”, la novena canción del álbum “Fotografías” de Tata Barahona. El público, cautivado por la bienvenida, llenó la sala de un caluroso aplauso.

Como una amistad musical de más de 15 años, los músicos decidieron que determinarían cuál de los dos iniciaría el show con un divertido e inocente “cachipún”, del cual salió victorioso Nano Stern. Fue “Aún Creo en la Belleza”, del álbum que lleva el mismo nombre, la canción encargada de iniciar una dinámica en donde ambos se irían turnando para tocar algunos de sus más grandes éxitos. Cuando llegó el turno de Tata Barahona, la introducción en guitarra de “Recordé” dio el paso para que el público se preparara para escuchar una pieza que contiene el sello del autor: una balada con lírica melancólica que siempre resulta un bálsamo para las heridas del espíritu.
Así, la jornada siguió su rumbo musical con éxitos como “Mil 500 Vueltas”, “Dueña de Casa”, “Refugio”, “Nuevos Campos”, entre muchos otros. De la misma manera, los intérpretes también tocaron canciones como homenaje: una de ellas de la agrupación de música medieval Calenda Maia, de la cual Tata Barahona es miembro, y un cover de “Colibrí” de la cantora chilena Magdalena Matthey.

La velada continuó fluyendo entre otros grandes éxitos de sus carreras, muchos de los cuales fueron interpretados en conjunto, como “No le Entregues el Poder”, “Carnavalito del Ciempiés” y un tributo a la gran figura de Violeta Parra. En estas instancias, ambos músicos lograron un hermoso juego de voces y melodías que demostró la gran complicidad que comparten sobre el escenario.
El Teatro Nescafé vibró con este homenaje a la trova. Una pareja ideal de maestros nacionales que, compartiendo su amor por el verso, entregaron una experiencia emocional y curativa.