SOBRE EL AUTOR

Camila Nuñez
Camila Nuñez, estudiante de Periodismo, UNIACC. Practicante de Radio UNIACC.
La aclamada película chilena La misteriosa mirada del flamenco, dirigida por Diego Céspedes, se estrenó este jueves 12 de marzo en todos los cines del país.
La película, ganadora en la categoría Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes 2025, sección dedicada al cine de autor, arriesgado y original, también fue nominada a Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya.

La cinta que ha sido catalogada como un western moderno, traslada los códigos clásicos del género al desierto de Atacama en los años 80, en donde narra la vida de Lidia, una niña de once años que crece rodeada de amor en una estigmatizada familia queer, que vive en un hostil pueblo minero. Cuando una misteriosa enfermedad comienza a propagarse, el rumor se instala: dicen que basta una sola mirada para contagiarse… mirada que se reconoce en otra y revela un deseo que el pueblo teme nombrar.
Protagonizada por Tamara Cortés, Matías Catalán, Paula Dinamarca y Luis Dubó, la película propone una mirada poética y profundamente sensible sobre la violencia que nace del prejuicio en la sociedad chilena frente a enfermedades desconocidas para la época, como el VIH.
A través de una fotografía delicada e imágenes cargadas de simbolismo, la película incorpora sutiles momentos de realismo mágico que irrumpen en la vida cotidiana del desierto. Más que un recurso espectacular, estos elementos construyen una atmósfera que revela el peso del mito y del imaginario colectivo en la vida de los personajes.
La película no solo cuenta una historia particular; también propone una lectura crítica sobre la construcción social del miedo y la marginalidad, transformándose en una metáfora sobre el estigma y el rechazo que por años han marcado a la comunidad trans.
A través de la mirada de Lidia, el relato conecta con el espectador desde la ternura en contraste con la búsqueda de venganza, y nos invita a recordar aquellas veces en que también contemplamos el mundo con la sensación de que incluso el amor podría llegar a ser algo peligroso.