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SOBRE EL AUTOR

Diego Méndez
Pasante Radio UNIACC |  + posts

Diego Méndez es estudiante de Periodismo en UNIACC y Colaborador de Radio UNIACC.

Es complejo ser objetivo con un cineasta de la talla de Spielberg: con una filmografía tan extensa como emblemática, goza de un nivel de prestigio que gran parte de los directores solo puede soñar con obtener.

Con largometrajes como E.T, Tiburón, la saga de Indiana Jones o La lista de Schindler, dudo que los grandes inversionistas piensen mucho si apoyar financieramente o no los nuevos proyectos del ya mencionado director. Para ellos, ha de ser un sello de calidad (y de taquilla) asegurado.

El problema radica en que, incluso los “dioses” cinematográficos, pueden equivocarse.

El día de la revelación (2026), causó revuelo al momento de estrenarse el tráiler. Con un elenco estelar (Emily Blunt, Josh O’Connor, Colin Firth) la película ya prometía ser un bombazo. Cuando aparece el texto “Directed by Steven Spielberg”, ya la cosa parecía una fiesta asegurada.

Lamentablemente, la fiesta termina siendo bastante menos emocionante de lo que prometía la invitación. Lo que en un comienzo parece una historia de ciencia ficción ambiciosa, cargada de misterio y de interrogantes sobre el lugar de la humanidad frente a lo desconocido, pronto se convierte en una experiencia irregular, incapaz de decidir qué quiere ser. Por momentos intenta ser un thriller político; en otros, una película de invasión extraterrestre; más adelante coquetea con el drama familiar y finalmente pretende alcanzar dimensiones religiosas/filosóficas que nunca logra desarrollar con la profundidad necesaria que requieren unos temas de tal densitud.

Resulta particularmente frustrante porque la premisa posee potencial. Spielberg siempre ha demostrado una capacidad extraordinaria para despertar la fascinación ante lo desconocido. Películas como Encuentros cercanos del tercer tipo o E.T. lograban transmitir una genuina sensación de maravilla. Aquí, en cambio, todo parece diseñado a partir de lugares comunes. Los secretos se anuncian con insistencia, los personajes hablan constantemente de una verdad trascendental que está a punto de revelarse y la película construye una expectativa enorme respecto a un acontecimiento que, llegado el momento, resulta sorprendentemente superficial.

Gran parte de esta inconsistencia proviene del guion de David Koepp. El libreto parece construido a partir de una colección de fórmulas extraídas de otras películas mucho más interesantes. Los personajes toman decisiones absurdas para que la trama avance, los conflictos se resuelven mediante coincidencias convenientes y los diálogos están repletos de frases solemnes que buscan aparentar profundidad sin llegar a decir demasiado. Cada supuesto giro argumental puede anticiparse con varios minutos de anticipación, y los momentos diseñados para sorprender terminan generando más resignación que asombro.

Y ahí aparece el problema central: la prometida revelación nunca termina de sentirse como tal.

Una película que lleva ese título debería conducir al espectador hacia una transformación, hacia una comprensión radicalmente nueva de aquello que observa. Sin embargo, cuando finalmente llega el clímax, la sensación predominante es la de haber recorrido un camino excesivamente largo para llegar a una conclusión vaga y poco satisfactoria. Se acumulan preguntas, se sugieren misterios y se multiplican las pistas, pero el desenlace parece incapaz de articular una idea clara que justifique todo el recorrido previo.

Ni siquiera el prestigio de sus intérpretes logra salvar el conjunto. Emily Blunt hace lo posible por otorgar humanidad a un personaje escrito de manera irregular, mientras que Josh O’Connor y Colin Firth cumplen profesionalmente con materiales que nunca terminan de estar a la altura de sus capacidades. No hay actuaciones realmente malas, pero tampoco existe el espacio para que alguno de ellos construya algo memorable. Todos parecen atrapados dentro de una película distinta, como si cada uno estuviera interpretando un género diferente.

El resultado es una obra extrañamente despersonalizada. Cuesta encontrar en ella la identidad de Spielberg. Los temas que históricamente han definido su cine aparecen apenas esbozados, diluidos entre secuencias espectaculares y subtramas que nunca terminan de conectar entre sí. La película avanza acumulando elementos, pero rara vez los integra de forma satisfactoria. Personajes secundarios desaparecen sin mayor explicación, conflictos planteados durante la primera mitad quedan inconclusos y varias líneas narrativas parecen existir únicamente para aumentar artificialmente la sensación de complejidad.

A esto se suma un apartado visual que tampoco está a la altura de las expectativas. Si bien algunas secuencias poseen la elegancia formal característica del director, los efectos especiales resultan sorprendentemente irregulares para una producción de esta escala. En más de una ocasión las criaturas digitales carecen de peso físico y presencia real dentro de los escenarios. Los alienígenas, lejos de transmitir fascinación o inquietud, terminan luciendo genéricos y artificiosos, como si hubieran sido diseñados a partir de una lista de clichés acumulados por décadas de cine de ciencia ficción. Sus apariciones, que deberían constituir algunos de los momentos más impactantes del largometraje, generan exactamente el efecto contrario.

Quizás lo más decepcionante de “El día de la revelación” no sea que sea una mala película. Existen obras mucho peores estrenadas cada año. Lo realmente decepcionante es que proviene de un cineasta que durante décadas redefinió las posibilidades del espectáculo cinematográfico. La película nunca alcanza el desastre absoluto, pero tampoco logra aproximarse a la grandeza que su director, su elenco y su campaña promocional prometían.

Al finalizar los créditos queda la sensación de haber asistido a una producción costosa, técnicamente competente por momentos, pero vacía en aquello que más importaba: la capacidad de maravillar, sorprender o conmover. Para una película cuyo título promete una revelación, el descubrimiento más grande termina siendo otro: incluso los directores más importantes de la historia pueden entregar obras incapaces de estar a la altura de su propia leyenda.

Marcelo Ferrari

Decano de la Facultad de Comunicaciones Uniacc


Magíster en Estudios de Cine y Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile. De larga trayectoria como cineasta (Subterra, Bombal), documentalista (Colectivo Teleanálisis), director de series de ficción televisiva (Huidobro: El Vuelo del Poeta, De Neftalí a Pablo, Puerto Hambre), socio fundador de la productora televisiva Nueva Imagen (El Show de los Libros, Cine & VIdeo)), y publicación de libros sobre cine y audiovisual (Escrito por Cineastas). En el plano académico, fue creador y director de la Escuela de Cine de la Universidad del Desarrollo (UDD) y profesor titular en la Escuela de Creación Audiovisual de la Universidad Austral de Chile (UACh).

Sus obras, que exploran temas sociales, políticos y literarios, le han valido numerosos reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. Entre sus logros más destacados se encuentran el Primer Premio en el Concurso Internacional de Artes Mediales y Audiovisuales, Mejor Dirección y Premio del Público en el Festival de Cine de Hueva, el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cortometrajes de Santiago y varios premios Pedro Sienna

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Antonella Estévez

Directora de Radio UNIACC


Periodista y Magíster en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Con más de dos décadas de trayectoria en medios de comunicación, docencia universitaria e investigación cultural, ha centrado su trabajo en la visibilización del aporte de las mujeres en el pensamiento, el arte y los espacios creativos.
Es cofundadora y fue directora durante once versiones de FEMCINE, el Festival de Cine de Mujeres, así como cofundadora y editora general de CineChile, la primera plataforma digital dedicada al cine chileno. Durante más de veinte años se desempeñó como conductora y editora de programas en Radio Universidad de Chile.En el ámbito de la gestión cultural, ha presidido los directorios del Centro Cultural La Moneda y actualmente del Museo Violeta Parra, impulsando desde ambos espacios una mirada sensible, pública e inclusiva de la cultura.
Actualmente dirige Radio UNIACC, una plataforma sonora comunitaria, diversa y polifónica, orientada a formar, inspirar y conectar a nuevas generaciones de comunicadores y audiencias. Cree en el poder transformador de la palabra y en la escucha como un acto radical de encuentro.

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Muriel Riveros Sierra

Productora General


Periodista cultural con una destacada trayectoria en medios radiales enfocados en visibilizar el quehacer artístico, literario y patrimonial desde una perspectiva colaborativa y transdisciplinaria.
Ha creado y conducido espacios radiales orientados a promover el encuentro entre creadores, audiencias y territorios, con especial atención a las voces que sostienen el tejido cultural desde lo cotidiano. Su enfoque entiende la comunicación como un acto de hospitalidad, donde escuchar es también una forma de cuidado.
Actualmente se desempeña como Productora General de Radio UNIACC y académica de la Facultad de Comunicaciones, rol desde el cual impulsa una radio universitaria con vocación comunitaria, formativa y cultural, fortaleciendo los vínculos entre la universidad y su entorno creativo.

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Ignacio Palacios

Encargado de Redes Sociales


Periodista por la Universidad de Chile y Magíster en Comunicación Social con mención en Educación y Comunicación por la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Cuenta con amplia experiencia en el diseño e implementación de planes de comunicación estratégica, tanto en el sector público como en organizaciones privadas, donde ha liderado proyectos orientados a fortalecer el vínculo entre instituciones y comunidades a través de una comunicación clara, ética y significativa.
Su trabajo se ha centrado en generar narrativas que articulen sentido, identidad y proyección social, con un enfoque interdisciplinario que cruza educación, cultura y ciudadanía.

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Ignacio Monrroy Vázquez

Controlador de Radio y Sonido


Titulado en Música y Sonido, con especialización en Marketing Digital, formación que le ha permitido integrar la sensibilidad artística con una visión estratégica del entorno comunicacional contemporáneo.
Su trayectoria profesional se ha desarrollado en la producción técnica de eventos masivos y en entornos de alta exigencia, destacándose por sus habilidades en coordinación, operación técnica y trabajo colaborativo. Esta experiencia ha fortalecido su capacidad para gestionar procesos complejos en el ámbito sonoro y comunicacional.
Actualmente se desempeña como controlador de radio en Radio UNIACC, donde pone en práctica sus conocimientos técnicos y sensibilidad auditiva al servicio de una programación de calidad, creativa y conectada con la comunidad.

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Equipo

Primera generación Pasantes 2025


Nuestro equipo de pasantes 2025 conformado por:

Anely Bahamondes

Diego Méndez

Agustín Martínez

Fernanda Díaz

Benjamín González

Agustín Meyer

 

 

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